Cielos oscuros y biodiversidad en la Zona 10

Conoce cómo la contaminación lumínica afecta a la fauna de Envigado y descubre cómo proteger nuestros ecosistemas desde casa, según expertos ambientales.

Nuestra Zona 10 en Envigado es un tesoro natural

¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar que pasa con la biodiversidad cuando oscurece? Durante el décimo Simposio de Áreas Protegidas, celebrado en el marco de la Semana de la Biodiversidad, nuestra comunidad se reunió para dialogar sobre un tema urgente y muy innovador: la contaminación lumínica. Este proyecto, que se trabaja de la mano con la comunidad europea y países latinoamericanos como Chile, nos invita a entender que de los “cielos oscuros” dependen actividades biológicas vitales de animales nocturnos, como los insectos polinizadores, los murciélagos y el emblemático olinguito.

El impacto de la sobreexposición a la luz artificial en áreas protegidas y zonas del SILAPE es profundo. Jorge Eliécer Pérez Osorio, administrador ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente de Envigado, explicó que esta contaminación altera el ciclo circadiano de la flora y la fauna, haciendo que cumplan de noche funciones que normalmente harían de día. Además, las luces generan una grave desorientación en aves y murciélagos que forrajean entre los árboles, mientras que los insectos nocturnos, atraídos por el calor de las luminarias, se convierten en presa fácil de los depredadores.

Tenemos en nuestras manos la solución

La buena noticia es que, como habitantes de la Zona 10, tenemos en nuestras manos la solución para mitigar estos efectos en nuestros ecosistemas estratégicos. Las acciones comunitarias son fundamentales, ya que somos nosotros quienes decidimos qué tipo de luminarias instalar en nuestros hogares o comercios. Los expertos recomiendan identificar la luz adecuada para cada necesidad específica (como iluminar un sendero peatonal en lugar de una fachada completa) y, lo más importante, evitar dirigir nuestras luces hacia las zonas boscosas y verdes para permitir que la biodiversidad viva sus ciclos biológicos normales.

Proteger nuestro entorno no solo es un acto de conservación, sino una oportunidad para el bienestar de todos. Alejandro González Valencia, director de ICLEI para Colombia y la Región Andina, destacó en el simposio que la biodiversidad urbana —como los árboles y la sombra que nos brindan— debe ser incorporada en la visión de desarrollo de nuestro territorio. Si la utilizamos de manera sostenible y responsable, esta riqueza natural se convierte en una fuente invaluable de oportunidades económicas y bienestar social para todos los ciudadanos.